Aunque parezca increíble, dentro de nuestra familia podría haber problemas que podrían afectar de manera grave y hasta irreversible la vida de nuestros hijos. Y aunque los padres son la mayor fuente de amor y protección para un pequeño, también podrían convertirse en su peor enemigo.
El Síndrome de Munchausen es una enfermedad mental y está catalogado como una forma de maltrato infantil, en el cual los padres, y en la mayoría de los casos es la madre, inventa síntomas falsos o también puede provocar síntomas reales para hacer creer a su familia y a los médicos que su hijo está enfermo.
En muchos de los casos, los padres con este síndrome afectan a niños muy pequeños: desde recién nacidos hasta los 5 años de edad. Pero también se han presentado situaciones en que los hijos son víctimas cuando ya son mayores.
No se sabe con certeza qué causa este síndrome. Algunos lo asocian con una necesidad exagerada de llamar la atención por parte de la madre para despertar compasión de quienes la rodean. También existe la teoría de que una persona que fue víctima del Munchausen es propensa a provocarlo con sus hijos.
Los síntomas del Síndrome de Munchausen se derivan en comportamientos como añadir sangre a la orina o heces del niño, privarlo de alimento para que parezca que no aumenta de peso, calentar termómetros para hacer creer que el pequeño tiene fiebre, inventar exámenes y resultados de laboratorio, darle drogas al niño para provocarle diarreas o vómitos o infectarlo de manera intravenosa.
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Las madres, además, son muy propensas a entrometerse de manera exponencial en temas de cuidado médico. Se obsesionan con saber dosis, tipos de medicamentos, curaciones, entre otros temas de medicina. También parecen ser madres abnegadas, entregadas en cuerpo y alma a la salud y cuidado de sus hijos, aunque esto sólo es una máscara.
Los niños víctimas del Síndrome de Munchausen se la pasan visitando hospitales y viendo a especialistas, y son sometidos constantemente a diferentes procedimientos quirúrgicos y exámenes. Los resultados son confusos, pues nada puede explicar qué es lo que le está ocurriendo al pequeño. Sin en dado caso se presenta la cura, el niño vuelve a tener problemas en cuanto regresa a casa.
Detectar el Síndrome de Munchausen en los padres es complicado, pues no se sabe a ciencia cierta lo que lo provoca o si se trata de un niño que está realmente enfermo. Si se llega a detectar, es necesario proteger al pequeño y retirarlo del cuidado de su padre o madre.
Este síndrome es muy difícil de tratar en los padres, y normalmente requiere años de tratamiento psiquiátrico. Para las víctimas, es necesaria una evaluación médica y psicológica.
Al ser un problema de grave riesgo, es primordial comunicarse con las autoridades correspondientes si hay sospecha de que un niño está siendo víctima de sus padres.
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