Los besos son expresiones de profundo cariño, confianza, deseo y son un símbolo de amor. El beso es un acto para sellar el compromiso entre una pareja y también es el maravilloso inicio de una etapa en nuestras vidas. Porque, ¿quién no recuerda su primer beso de amor, el cual lo cambió todo en un pequeño instante?
Pero también hay de besos a besos: están los famosos besos que se dan entre las mafias para sellar una enemistad hasta la muerte, o el famoso beso con el que Judas traicionó a Jesucristo. Y cómo olvidar el triste final de la leyenda “El Callejón del beso”, donde esta demostración de amor es el trágico final de una dama. Como ves, no todos los besos son de cariño.
Aquí te compartimos unos cuantos datos de cómo surgen los besos, cuál era su significado y cómo terminaron siendo una deliciosa forma de mostrar cariño.
Los besos en la naturaleza
Los besos pudieron haber surgido como un acto evolutivo: muchas madres, para alimentar a sus pequeños, masticaban primero la comida y luego se la daban a ellos, como si fueran pajaritos. Este contacto, además de alimentario, se convirtió en algo afectivo.
También entre otras especies es una forma de expresar cariño: los animales, tales como perros, gatos, entre otros, se demuestran amor lamiéndose entre ellos. De hecho, sólo lo hacen con criaturas de su suma confianza. No está de más que los humanos hagamos lo mismo, sólo que con los labios.
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No siempre fueron un acto de amor
En la Antigua Grecia, los besos tenían otro significado: en textos de Herodoto se dice que los persas saludaban a los hombres de su mismo rango con un beso en la boca, y los besos de mejilla los daban a hombres de menor rango. Y en el primer libro de la Biblia, Jacobo besa a su padre Isaac para robarle la herencia y el patriarcado a su hermano mayor Esaú.
¿Quién besó a quién?
En el Kama Sutra, un texto muy antiguo de la India, ya vienen referencias de besos durante el acto sexual, incluso en este escrito hay un capítulo que habla enteramente de los besos como una demostración erótica.
También, en el Cantar de los Cantares de la Biblia, vienen referencias de los besos como un acto sexual, comparándolos con el vino.
Pero fueron los romanos los que pusieron de moda esta costumbre de los besos: les encantaba besar a sus parejas y amantes, y también a su familia, a los amigos y hasta a los gobernantes. Para ellos había distintos tipos de besos: el de la mano y la mejilla, llamado osculum, y el que se daba en la boca, el basium. Pero también estaba el beso lleno de intensidad, el savolium.
Los romanos, al igual que en otras culturas, utilizaban los besos para sellar pactos políticos, marcar una jerarquía social y también para el terreno sexual. De ellos se desprende la expresión “sellado con un beso”, pues así acostumbraban a cerrar contratos, entre ellos, el matrimonio.
La tradición romana de los besos se extendió por todo el mundo y no sólo funcionó para sellar convenios, sino para demostrar cariño, respeto y confianza. Hasta la fecha, nosotros besamos a quienes queremos, como a nuestra familia, amigos y definitivamente a nuestro ser amado.
Y a ti, ¿te gustan los besos?
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