Cuando somos mamás primerizas, es muy normal que estemos llenas de incertidumbres, dudas y miedo. Sin embargo, esta situación no puede salirse de control, porque terminaremos por no disfrutar la maravillosa etapa de los primeros días del bebé.
Ante un cambio tan grande como la llegada de un bebé, las mamás pueden llegar a presentar Trastorno obsesivo compulsivo (TOC), el cual se manifiesta como la preocupación constante y poco controlable sobre el bienestar del bebé. Se siente ansiedad la mayoría del tiempo y se tienen conductas excesivas.
Según un estudio de la Northwestern University, el 11% de las mujeres presentaban síntomas de TOC entre las 2 y 6 semanas después del parto.
Irónicamente, esta preocupación obsesiva por el bienestar del bebé, en lugar de ayudarlo y protegerlo, puede provocar un descuido, pues pondremos más atención en las conductas compulsivas que en lo que realmente necesita.
Se desconoce la razón por la cual se dé este trastorno, aunque se señalan que puede deberse al cambio en los niveles de estrógenos, progesterona y oxitocina y factores relacionados con el procesamiento mental y el cambio de vida y rutinas.
Los pensamientos más comunes de este TOC son:
-Pensar que al bebé le puede pasar algo si se le deja solo.
-Ideas de poner al bebé en lugares peligrosos.
-Pensamientos negativos, como encontrar al bebé sin vida o pensar en bebés muertos.
-Sentir impulsos de sacudirlo para comprobar que se mueve.
-Temer constantemente a la muerte súbita.
Para evitar este TOC, es necesario que desde el embarazo se le brinde a la mamá la información necesaria que le ayudará a cuidar a su bebé en los primeros meses de vida.
También, si la madre está pasando por esta situación, es importante acudir con un especialista que pueda apoyarla a ella y a los seres que la rodean.
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