domingo, 12 de noviembre de 2017

Hasta el 65% de los papás de niños con dislexia también lo padecen

Entre el 10 % y el 15 % de la población tiene dislexia. Muchas de las personas que sufren esta alteración no son diagnosticadas en la etapa educativa y llegan a la vida adulta sin ser tratadas. Si este trastorno dificulta el aprendizaje durante los años de escolarización, ¿es más difícil combatirlo cuando un disléxico es diagnosticado cuando es adulto?

 

La dislexia es un trastorno del neurodesarrollo crónico. Según un informe del Gabinete de Psicología del Centro de Intervención Conductual, las personas con esta alteración sufren síntomas emocionales debido a los obstáculos y las frustraciones que se encuentran en la vida cotidiana. Esto es especialmente grave en el caso de los disléxicos adultos, que han tenido que pasar todo el proceso de aprendizaje sin que se les haya tratado y, por consiguiente, con una falta de apoyo y de recursos.

 

La profesora colaboradora del máster universitario de Dificultades del Aprendizaje y Trastornos del Lenguaje de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), María Garau, asegura que cuando la dislexia se diagnostica en la etapa adulta, la persona afectada normalmente ha sufrido fracaso escolar y, como consecuencia, problemas de autoestima y de motivación.

 

De hecho, según la también profesora colaboradora del máster universitario de Dificultades del Aprendizaje y Trastornos del Lenguaje de la UOC y neuropsicóloga del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, Andrea Palacio, a menudo cuando a un adulto le diagnostican dislexia es porque primero la han detectado en su hijo. “Hay entre el 30 % y el 50 % de probabilidades de heredar la dislexia”, asegura Palacio. Concretamente, se ha encontrado la presencia de este trastorno en el 23-65 % de padres de niños disléxicos y en el 40 % de hermanos.

 

Aunque la sintomatología de la dislexia no empeore a lo largo de los años, los investigadores apuntan que hasta la edad de ocho-nueve años existen tratamientos reeducadores con eficacia científicamente demostrada. “La terapia en la infancia tiene más impacto cualitativo en la vida del paciente gracias a la plasticidad cerebral (la capacidad del sistema nervioso para cambiar)”, afirma Garau, que también trabaja como neuropsicóloga en la Unidad de Trastornos de Aprendizaje Escolar (UTAE) del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona.

 






Lee el articulo completo en: Padres e Hijos México
via http://www.padresehijos.com.mx

No hay comentarios:

Publicar un comentario