La alimentación del bebé es una de las cosas que más importantes y que más preocupan a los papás. Las recomendaciones son puntuales, la lactancia materna es la mejor alimentación para nuestros pequeños, pero apesar de eso existen muchos mitos y creencias sobre ello y muchas mujeres, incluso por decisión propia, deciden no lactar a sus hijos, confiando plenamente en las leches artificiales. No hay duda que con el paso del tiempo, éstas se han ido perfeccionando y mejorando, pero no hay nada mejor que la leche materna.
Aparte de los nutrientes que cada pequeño necesita y que la madre genera el tipo de leche que su bebé, en particular necesita, las leches artificiales lo hacen de manera general y para todos. Además, con los movimientos de succión que el bebé realiza con los biberones es diferente y el trabajo muscular es mucho más suave y pasivo, por lo que el desarrollo y fortalecimiento de los músculos de la mandíbula y la lengua son menores y no alcanzan el mismo nivel de desarrollo que se tiene con la lactancia materna.
Esto se debe a que los chupones son más largos y gruesos que el pezón y la leche pasa directamente a la boca y más fácil por lo que las estructuras orofaciales no se fortalecen al no trabajar de la misa forma. Además, con las tetinas, los bebés no pueden sellar los labios por completo al comer y respiran por la boca y no por la nariz, que es lo más conveniente, ya que esto incrementa los problemas dentales a futuro y dificultades para masticar, aparte de los gastrointestinales como reflujo y exceso de aire y un lento proceso del desarrollo del habla al no tener la musculatura suficiente para emitir las primeras palabras.
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