lunes, 12 de marzo de 2018

Cómo el pantalón se convirtió en un ícono de lucha contra la desigualdad de género

La historia detrás de por qué el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, incluye acciones heroicas marcadas por la tragedia, de mujeres que querían cambiaría el mundo para siempre.

 

En 1911 en la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Trabajadoras celebrada en Copenhague, se dispuso por consecuencia histórica y éxitos obtenidos como la igualdad ante la ley y el derecho al sufragio, que el 8 de marzo fuera declarado el Día de la Mujer, inaugurando así esta fecha de concientización. Esta  fecha está teñida de sangre con la terrible tragedia en la que más de 140 jóvenes obreras perecieron en un incendio en la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist en Nueva York. Las trabajadoras se encontraban en una huelga directa exigiendo aumento salarial y menos horas laborales. Con este triste resultado, el desafortunado suceso dejó bien en claro que el papel femenino estaba aún muy lejos de ser tomado en cuenta.

 

En éstas y otras luchas del siglo XX, el vestuario representó otra forma de rebelión, y, para cuestionar los roles de género, muchas activistas adoptaron el pantalón como prenda insignia. Eventualmente, esta pieza dejó de ser considerada como algo inaceptable y se convirtió en un básico de la moda.

 

En Occidente, esta prenda fue un símbolo de desafío en ciudades como París, en la que usar pantalones literalmente estaba fuera de la ley, ya que desde 1800, las mujeres no podían llevar estas prendas sin un permiso de la policía. Eso no detuvo a varias féminas adelantadas a su época, diseñadores que los ofrecían como ropa de playa y estrellas de cine que impusieron modas.

 

En la década de los 30, Marlene Dietrich redefinió el concepto estético de la época y supo combinar habilidosamente su imagen de mujer hiperfemenina con el estilo andrógino que la popularizó. La estrella alemana hizo lo impensable y utilizó pantalones masculinos en público, consiguiendo así inspirar a otra mujeres a seguir su elegante ejemplo.

 

Por su parte, la famosa diseñadora francesa Coco Chanel devolvió la libertad al género femenino apostando por el pantalón como su modelo estrella. "Una mujer con pantalón nunca será un hombre apuesto", solía decir la diseñadora francesa. Este entusiasmo por la modernidad y la incorporación de la mujer al mundo laboral favoreció el uso del pantalón, sobre todo durante la Segunda Guerra Mundial, durante la cual la mujer se unió al trabajo de fábrica y ayudó a los soldados en los campos de batalla, deshaciendo para siempre el uso exclusivo masculino del pantalón y convirtiéndose en un práctico aliado en la emancipación de la mujer.

 

Es por estas y muchas más mujeres que ahora el género femenino posee privilegios y derechos antes exclusivos para los varones. Aunque aún estamos muy lejos de una equidad total, el hecho de que una mujer pueda ponerse pantalones por gusto es todo un logro que no debe desecharse como superficial. Y lo importante es que las mujeres nos empoderamos y llevemos muy bien puestos los pantalones.

 






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